MASCOTAS Y NIÑOS


Esta semana doy las gracias a Maria Romero por su genial artículo, aprovecho para comentaros que estará colaborando en el blog, es un placer poder contar con ella. Espero que disfrutéis mucho.

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Es común plantearse la idoneidad de tener una mascota en casa, sobretodo si tenemos niños pequeños, y máxime si un nuevo miembro de la familia está en camino. Resulta típico establecer una lista mental de pros -entre los cuales solemos quedarnos con su compañía y estética- y de contras, que es la que suele tener más ítems. Ciertamente, traer un animal a casa no es para nada fácil, si buscamos inconvenientes los hay en exceso: complica un poco la vida familiar, resulta muy sacrificado, tiene un coste económico, contraen enfermedades, las pueden contagiar, pueden resultar peligrosos… No obstante, y ahí va el por qué de este post, el aporte educativo que pueden traer a nuestro hogar y el valor emocional son incalculables. Los seres vivos, tal y como se ha demostrado en infinidad de estudios científicos  proporcionan estabilidad emocional, afecto y entretenimiento a quienes conviven con ellos y sobre todo, a los niños. Además son una magnífica herramienta educativa pues muestran la necesidad de disciplina y rutinas, mejoran la comunicación no verbal, favorecen la responsabilidad y la autonomía y fomentan la empatía.

Si tenéis bebés en casa o tal vez estén en camino, no temáis por más que os hayan dicho si queréis tener, o ya tenéis, un gato o perro en casa. Obviamente contar desgracias e imaginarlas es gratuito pero, pasando estos comentarios por alto y dejando de lado el espíritu protector de las mascotas, vamos a remitirnos a datos científicos probados. Un estudio reciente realizado en la Universidad de Finlandia con 400 bebés en el primer año de vida, demostró que no solo potencian las defensas de los pequeños por lo que enferman menos, sino que cuando lo hacen, se curan antes.

Ya para terminar, os ofrecemos algunas tácticas educativas que podéis emprender utilizando a vuestra mascota como eje:

–          Responsabilidad: acompañar la llegada de la mascota de un contrato de responsabilidad que firméis vosotros y vuestro peque en el que quede claro el reparto de tareas con él (paseo, alimentarlo, colaborar en su limpieza y la de su espacio), o bien simplemente acordar de qué se encargará vuestro hijo. Si es pequeño puede estar bien hacer con el un mural donde lo recojáis y si hay varios hermanos hacer un cuadrante de reparto de tareas.

–          Mejorar el clima familiar: fomentar un momento familiar con la mascota como núcleo. Así podría valer por ejemplo un paseo especial los domingos, el juego con el animal, el baño mensual en el que ayude toda la familia… También si os implicáis todos, será un proyecto común que por sí solo os unirá de un modo especial.

–          Diálogo: utilizar la mascota como ejemplo para adentrar al niño en asuntos que podrían resultar algo espinosos o complicados para ellos como la reproducción, el apareamiento, la alimentación, la enfermedad o incluso la muerte de un ser vivo

–          Autonomía: La mascota nos ayudará a potenciar la autonomía en función de la edad de los peques. Por ejemplo favoreciendo que vuestros hijos sean quiénes lo paseen al llegar del cole o si son más pequeños, en un parque grande, dejar un rato de paseo del niño y la mascota quedando vosotros a distancia

Si queréis ampliar información sobre este apasionante tema, encontraréis mucha información en web. Os recomendamos además un libro muy didáctico e interesante sobre el tema: RODRÍGUEZ JIMÉNEZ, F. “Los niños, los animales y la naturaleza: la importancia del conocimiento y el contacto de los niños con la naturaleza para su educación”, ed. Adaf (2002).

 

 

 

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Acerca de Arantza Esteve

Psicóloga Infantil y Juvenil. Mi objetivo es dotar al niño y sus familiares de estrategias y herramientas para que pueda superar con éxito el desarrollo evolutivo satisfactoriamente y con una vivencia positiva de ello.

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